Obras de la exposición "El tigre con salsa violeta"

PDF

Obras de la exposición "El tigre con salsa violeta"

Anna Jonsson siempre piensa en colores Anna Jonsson investiga el número de Dunbar Anna Jonsson se considera mala feminista Anna Jonsson es seguidora en Twitter de Masih Alinejad Anna Jonsson trabaja a lomos de su tigre… “No existe un camino directo al mundo sin un medio que nos traiga el mundo, que decida qué versión del mundo se nos va a proporcionar”. Sin miedo, Judith Butler Me gusta charlar con Anna, hablar de cualquier tema. En sus reflexiones, aparentemente muy sencillas, nunca se para en lugares comunes, nunca…, siempre me ofrece una versión muy suya, que me asombra porque no se parece a nada de lo que leo, escucho o pienso, siempre me descubre otra cara de las cosas, otra versión del mundo. En nuestras conversaciones para esta exposición, lo ha vuelto a hacer. Desde su concepción de esa fuerza que llama “el tigre”, que puede ser creadora o destructiva, hasta la posición que adopta en su relación con el feminismo; un movimiento diverso, complejo, con muchos matices tanto positivos como negativos y que, en sus propias palabras, “el feminismo viene muy fuerte y en oleadas pero va evolucionando muy leeeento todo y es desesperante”. El tigre con salsa violeta profundiza en torno a los temas que interesan, e incluso obsesionan a Anna Jonsson. La igualdad, los abusos a las mujeres y a la infancia, la violencia, la fuerza creadora, en los que trabaja casi compulsivamente desde las artes plásticas y visuales, materializándolos en diferentes formatos y técnicas (escultura, arte textil, vídeo, performance) y tratándolos desde su particular mirada y con la ácida ironía y humor que le son características. La exposición se articula en dos grandes ejes. Por una parte “el tigre”, que es la fuerza que la impulsa a la acción y al proceso creativo, que sigue investigando como continuación y desarrollo de un proyecto anterior titulado El tigre en mí. Esa fuerza interior que a veces la domina y la maneja a su antojo; su álter ego que no puede frenar (ni quiere hacerlo). Aunque me atrevo a adivinar que también despierta en ella fuertes sentimientos ambivalentes, desde la necesidad de perseguir y retener “al tigre” hasta la certeza, a veces, de querer parar. Es el tigre el que se presenta en sus pesadillas y le impele a realizar piezas tan inquietantes como Nooooo…(2021) o Nada nuevo bajo el sol (2021) en las que, a través del bordado, desgrana y denuncia situaciones en las que el cuerpo de las mujeres continúa siendo desmembrado y torturado de múltiples formas. Quizás todas esas situaciones que plantea también dejan huella en su propio cuerpo; quizás, como afirma Michael Foucault “El cuerpo de quien habla queda expuesto al peligro”. Y por el contrario, es el tigre también al que busca y persigue, al que siente como su sombra y rinde homenaje en las obras El tigre (2020), No me dejes (2021), Dreams Come True (2021) o Me and My Shadow (2021). Por otra, La Supervioleta, que para Anna es el prototipo de mujer feminista, mayor de 40 años, de ciudad, de buen corazón pero muy sabionda y pesada, luchando constantemente por ser mas feminista que nadie. Jessa Crispin en su libro de 2016 ¿Por qué no soy feminista? escribe que “la reivindicación es una labor complicada. Buscar el valor que tienen las características de nuestro grupo, implica tener que enfrentarnos a lo que hay de oscuro en esas características”. Anna Jonsson se adentra en ese lado oscuro y reivindica la autocrítica dentro del feminismo con su personaje La Supervioleta, asegurando que “para ser fuertes debemos poder reírnos de nosotras mismas”. En 2008 comenzó una serie de vídeos sobre las aventuras de este personaje, con la intención de hacer uno cada año y mostrarlo en su canal de YouTube, @TheSupervioleta, cada 8 de marzo; sin embargo y según sus palabras, “como buena mala feminista no he cumplido mi propósito de hacer uno cada año, he ido realizándolos cuando me apetecía, no soy una activista seria. Creo sinceramente que mi propia lucha feminista necesita el cachondeo para existir, de lo contrario se hace muy pesado señalar injusticias cada día, aunque sean pequeñas, no sé… como por ejemplo contar las fotos de un periódico y comparar cuántas son de tíos y cuántas de tías y decirlo a todxs lxs que me rodean”. Este verano ha realizado los tres últimos vídeos que bajo el título Sofagate 2, Al Ataque y La Lenta, completan la serie, hasta ahora, de La Supervioleta y que se presentan en la exposición. Para realizarlos siempre cuenta con gente cercana, que cree en la causa feminista y que se ofrecen gratis para actuar y ayudarla. Le gusta grabarlos completos, de una vez y exponerlos sin posproducción. Es importante para ella mantener la máxima espontaneidad y la parte lúdica, a la hora de rodar los vídeos y hacer fotos, “para transmitirlos y hacer el mensaje mas llevadero, creo que un mensaje serio se te mete debajo de la piel con la risa”, me comenta. Estos dos ejes culminan en la muestra a través de la performance La gran batalla supervioleta, que se estrena para la exposición. Un duelo (Drum-Duel), en la que participan dos baterías (Amanda Palma y Carolina Cebrino) dirigidas por una maestra de ceremonias (Greta García). Las tres Supervioletas, rapean durante el duelo compitiendo con la temática “¿Quién es más y mejor feminista?”. La exposición El tigre con salsa violeta representa el camino por el que nos trae el mundo Anna Jonsson, la versión que ha decidido proporcionarnos. La reflexión, la discusión e incluso la polémica están servidas. Veremos a dónde nos llevan.